junio 10, 2026

El hemeroscopio

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Trump intenta mover los mercados a su voluntad

El mercado petrolero mundial se movilizó de una manera extrañamente familiar el pasado 1 de junio. La jornada comenzó con informes que aseguraban que Irán había dejado de hablar con Estados Unidos a través de mediadores, lo que provocó un incremento inmediato del precio del crudo de $3 dólares por barril. Sin embargo, esa misma tarde, el presidente Trump publicó en sus redes sociales que Israel se estaba retirando del Líbano y que Hezbolá había aceptado un alto al fuego. La reacción fue fulminante: el petróleo cayó $1 dólar. Menos de 15 minutos después, otra publicación de Trump afirmaba que las conversaciones con Irán avanzaban a un «ritmo rápido», desplomando el precio otros 50 centavos adicionales.

Al final de la semana, la realidad en el terreno era distinta: Hezbolá e Israel seguían intercambiando fuego y las negociaciones con Irán no habían alcanzado ningún acuerdo formal. A pesar de esto, el episodio reforzó un patrón constante a lo largo del conflicto bélico. Mediante intervenciones puramente verbales y digitales, Trump ha logrado restar fuerza de forma reiterada a los precios del petróleo, no mediante el restablecimiento real de los flujos de crudo, sino infligiendo pérdidas directas a quienes apuestan en su contra.

Intervenciones que van más allá del petróleo

La influencia de la actual administración no se limita únicamente a las materias primas. Trump y sus principales funcionarios han presionado de manera activa a los mercados de acciones, las tasas de interés, las divisas extranjeras y las hipotecas. Aunque no admiten abiertamente que su objetivo sea manipular los mercados, los inversores operan bajo la firme asunción de que así es.

A diferencia de los mandatarios del pasado, quienes consideraban que su labor consistía en gestionar los fundamentos macroeconómicos y dejar que los mercados se regularan solos, Trump y su equipo se muestran mucho más obsesionados con los movimientos bursátiles y decididos a dirigirlos.

Bajo la dirección del Secretario del Tesoro, Scott Bessent, un antiguo gestor de fondos de cobertura, la administración ejecutó acciones de gran impacto financiero:

  • Pesos argentinos: Compra masiva de la moneda para apoyar al presidente argentino Javier Milei antes de unas elecciones legislativas cruciales.
  • Yen japonés: Señales de intervención en el mes de enero que provocaron un repunte de la divisa.
  • Mercado hipotecario: Orden directa a Fannie Mae y Freddie Mac para adquirir $200.000 millones de dólares en valores respaldados por hipotecas, logrando una reducción inmediata de las tasas de interés hipotecarias en un 10% de punto porcentual.

La psicología del inversor ante la incertidumbre

Los analistas financieros coinciden en que, aunque se pueda discrepar con la dirección que toma Trump, es imposible ignorarlo. El mandatario estadounidense tiene la capacidad real de detener o iniciar guerras, inyectar miles de millones de dólares de dinero público en los mercados y desestabilizar a jefes de Estado extranjeros. Esta volatilidad impredecible convierte cualquier apuesta en su contra en una estrategia sumamente peligrosa. Los operadores del mercado se ven obligados a asumir que el Ejecutivo maneja información confidencial a la que el público general no tiene acceso.

Ordinariamente, los inversores responden a las interrupciones del suministro petrolero tomando posiciones «largas» para beneficiarse de la subida de precios. Sin embargo, las promesas reiteradas de Trump de un fin rápido de la guerra provocaron que los contratos de futuros cotizaran hasta $30 dólares por debajo de los precios físicos del petróleo en el mes de abril. Aunque este diferencial se ha reducido debido a factores fundamentales como la caída de las importaciones chinas y el aumento de las exportaciones de Venezuela, el impacto de las declaraciones políticas sigue siendo innegable.

Las estadísticas de posiciones de mercado reflejan este fenómeno con claridad:

  • Inicios de 2022: Tras la invasión de Rusia a Ucrania, la proporción de posiciones netas largas frente a cortas alcanzó un máximo histórico de 7 a 1.
  • Conflicto con Irán: La relación de posiciones largas frente a cortas se moderó inicialmente a 4 a 1.
  • Efecto Trump: El ratio se desplomó posteriormente hasta situarse en un 2,7 a 1, evidenciando el temor de los inversores a mantenerse posicionados al alza.

El control de las tasas de interés y la sombra de la inflación

La batalla por el control económico también se libra en el terreno de la política monetaria. Las tasas de rendimiento de los bonos a largo plazo han aumentado, pero el incremento se ha mantenido relativamente contenido gracias a la presión ejercida sobre la Reserva Federal. Durante el año pasado, Trump presionó reiteradamente al entonces presidente de la Fed, Jerome Powell, para que recortara las tasas de interés, prometiendo reemplazarlo por alguien dispuesto a cumplir con dicha exigencia.

Muchos de los candidatos para suceder a Powell, cuyo mandato finalizó en el mes de mayo, se han pronunciado públicamente a favor de tasas más bajas. Esta postura provocó que los mercados financieros descontaran más recortes de tipos de los que la propia institución monetaria había previsto de forma interna, aliviando temporalmente la presión sobre los rendimientos de los bonos.

Por otro lado, la estrategia comercial de la administración también ha mostrado un comportamiento errático. Tras anunciar aranceles severos en abril del año pasado, la posterior caída de las bolsas obligó al mandatario a dar marcha atrás, consolidando en Wall Street el mantra conocido como «TACO» (Trump Always Chickens Out / Trump siempre se echa atrás). A pesar de estas retiradas parciales, el arancel efectivo de Estados Unidos se situó en un 15% a finales de julio, una cifra significativamente superior al 2,3% registrado antes de que asumiera el cargo.

El panorama macroeconómico actual plantea serias dudas sobre la sostenibilidad de esta estrategia. Los aranceles no han impulsado un crecimiento económico generalizado y, aunque las tasas de interés son más bajas que al inicio de su mandato, la inflación actual es considerablemente más alta. Tras un informe de empleo masivo, el índice Nasdaq Composite registró su peor jornada en más de un año debido al temor de que Kevin Warsh, el recién nombrado presidente de la Fed por Trump, se vea obligado a subir las tasas de interés en lugar de reducirlas, contradiciendo las previsiones de asesores económicos clave como Kevin Hassett.

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