junio 6, 2026

El hemeroscopio

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EL SANTUARIO VENEZOLANO: LA IMPUNIDAD DE ETA BAJO EL AMPARO CHAVISTA

La situación actual en España respecto a la gestión del terrorismo de ETA atraviesa uno de sus momentos más críticos y dolorosos para las víctimas. Mientras el Gobierno central y la Consejería de Justicia del Gobierno vasco, de corte socialista, facilitan la liberación de terroristas para satisfacer las demandas de EH Bildu, una red de impunidad se extiende hasta el otro lado del Atlántico. En las Vascongadas, una región donde los herederos de la banda siguen dominando las estructuras de poder e intimidando a la sociedad, la complicidad política ha permitido que figuras sanguinarias como «Txeroki» vean la luz de la calle prematuramente.

Sin embargo, el foco de la indignación se centra ahora en Caracas. Desde el año 1999, el régimen bolivariano iniciado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro ha protegido a más de 40 asesinos de ETA. Estos individuos, con cientos de atentados a sus espaldas, han encontrado en Venezuela no solo un refugio, sino un hogar donde se les ha permitido integrarse en estructuras gubernamentales, obtener nacionalidades de forma exprés y evadir de manera sistemática la acción de la justicia española.

La conexión Caracas-ETA: décadas de encubrimiento

La relación entre el chavismo y la organización terrorista no es una sospecha, es una realidad documentada. Durante más de 25 años, la falta de colaboración de las autoridades venezolanas ha sido la norma. Un caso paradigmático es el de Juan Ignacio de Juana Chaos, quien tras huir de Irlanda del Norte para evitar su entrega a España, se refugió en Venezuela en el verano de 2008, donde el Gobierno de aquel entonces le facilitó el acceso a la nacionalidad para blindarlo frente a cualquier orden de extradición.

Esta connivencia ha permitido que terroristas con causas pendientes y sentencias firmes en España vivan en total libertad. La Audiencia Nacional ha solicitado en repetidas ocasiones información sobre 14 terroristas específicos que se encuentran amparados por el régimen de Maduro. Estos individuos poseen información clave para resolver decenas de asesinatos que aún hoy permanecen sin esclarecer.

  • 376 familias españolas siguen sin saber quién mató a sus seres queridos.
  • Los asesinatos sin resolver representan un 40% del total de crímenes cometidos por la banda en toda su historia.
  • Más de 40 miembros de ETA han sido protegidos por el socialismo bolivariano desde el ascenso de Chávez.

Narcoterrorismo y colaboración con las FARC

La simbiosis entre el régimen venezolano y los terroristas de ETA no se limitó al refugio político. Existen evidencias de que bajo el amparo de Caracas, ETA estrechó lazos con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Los etarras habrían instruido a los guerrilleros colombianos en la fabricación de bombas lapa y otros artefactos explosivos utilizados en atentados terroristas. A cambio, las FARC inyectaron grandes sumas de dinero provenientes del negocio de la cocaína en las arcas de ETA, convirtiendo a la banda en partícipe del entramado del narcoterrorismo internacional.

Altos dirigentes del Gobierno venezolano se habrían enriquecido con este negocio, utilizando a miembros de la banda como socios estratégicos. Un nombre que resuena con fuerza es el de Arturo Cubillas, quien no solo estuvo protegido, sino que llegó a ocupar cargos dentro de la administración chavista mientras era reclamado por la justicia española.

El papel del Gobierno español y la intimidación en las Vascongadas

En el plano nacional, la situación no es menos alarmante. El actual Gobierno de España, presidido por Pedro Sánchez, se encuentra en una posición de debilidad institucional, atrapado por los votos de EH Bildu. Esta formación, que no ha condenado de forma taxativa el pasado de sangre de la banda, dirige en la sombra las políticas penitenciarias que afectan a los presos de ETA.

En las Vascongadas, la presión de los herederos del terror sigue vigente. La intimidación no ha desaparecido; se ha transformado en una hegemonía política que condiciona incluso al Partido Socialista, el cual, para mantenerse en la Moncloa, accede a la hoja de ruta de la izquierda abertzale. La salida de prisión de figuras como «Txeroki» es percibida por las asociaciones de víctimas como una traición al Estado de Derecho y un insulto a la memoria de los asesinados.

La hora de la verdad para la justicia internacional

La Audiencia Nacional tiene ahora una oportunidad histórica para exigir a Caracas la entrega de los prófugos. Con el foco de la comunidad internacional sobre Venezuela, el nuevo escenario político debería forzar a Delcy Rodríguez y al resto de la cúpula chavista a demostrar si están del lado de la legalidad o si continuarán siendo el santuario de los asesinos.

La sociedad española y los tribunales tienen la obligación moral de agotar todas las vías de investigación. No se puede permitir que terroristas como Arturo Cubillas vuelvan a pisar suelo español con pasaportes facilitados por el propio Gobierno socialista, alegando que sus causas han prescrito mientras las familias de las víctimas siguen esperando una justicia que el tiempo y la complicidad política les han negado. La resolución de los casos pendientes es una deuda que el Estado tiene con la dignidad y la memoria democrática de toda la nación.

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